La fkn’ moda
Graduation Ceremony, Jack Delano. Centro de Investigaciones Históricas.
Nuevayol
En el verano del 2023 mi primo Ness visitó Reiser menswear en la avenida Graham, también conocida como Avenue of Puerto Rico, en Brooklyn, Nueva York. En Reiser, un señor cubano se encargó de entallarle una tradicional guayabera negra y un par de pantalones blancos. Su hermano Jayden fue a San Germán record shop y compró una versión de la guayabera más a tono con su personalidad: blanca con la frase LA TIERRA DE BORINQUEN DONDE HE NACIDO YO ES UN JARDÍN FLORIDO en rojo blanco y azul dando la ilusión de la bandera puertorriqueña. En la manga derecha está adornada con un coquí que aparece tocando un tambor. Así como la bandera mis primos no nacieron en la Isla. Yo tampoco.
Mi tía Lizie junto a mis primos Jayden (izq.) y Ness (der.)
Aún recuerdo la visita de mi tía Lizie post huracán George con la intención de dar a luz en Puerto Rico a mi primo Ness. No pudo ser. Estuvimos sin energía eléctrica cerca de tres meses allá en el barrio Rio Cañas Arriba de Mayagüez, la cuna de Hostos, donde crecí y hospedamos a mi tía.
La inversión de mis primos se debió a un concierto de salsa que se celebró el 10 de junio de 2023 en el Barclays Center en Brooklyn. Cuando vi las fotos en Facebook, me sorprendió la similitud del outfit de Ness con el emblemático uniforme del Partido Nacionalista de Puerto Rico. Me pregunté cuán consciente estaba de eso.
No recuerdo exactamente cuando fue que sostuve una conversación por videollamada con Ricardo Lara en la que, con la misma intención de mis primos, me consultaba la historia de la guayabera y cómo podría encontrar una auténtica. Hablamos de las alforzas, los bolsillos, la materia prima y de Perry Ellis y su Cubavera. Cuando regresó de visita a la Isla compró dos, vintage. No tenían alforzas, tampoco bolsillos. Como habrán notado Ricardo también se fue a Nueva York y le hacía falta un pedacito de Caribe.
Yo soy de Pe fkn’ Erre: la guayabera de Yayi
El día del natalicio de Eugenio María de Hostos, la cuenta de instagram de Yayi Perez, compartió al son de Café con Ron la guayabera MARTI cien por ciento lino en spring green (verde primavera) y hecha en Puerto Rico. El regalo comisionado, lo vistió Benito Antonio Martínez Ocasio en Cayey. Nombrada MARTI como el artífice de la Guerra de Independencia cubana, José Martí, la guayabera de Yayi denota el reconocimiento de las múltiples connotaciones políticas e históricas que suscita la pieza que vistió Benito.
Símbolo vestimentario del Caribe, la guayabera carga sus alegrías y sus dolores. Lleva en cada hilo las contradicciones inherentes a unas sociedades que lucharon por desvincularse del imaginario bárbaro y salvaje construído por la colonialidad. Es símbolo del decoro y la decencia que profesaban nuestros ancestros, del mambí, el jíbaro y el guajiro. Representa la lucha por la independencia cubana y su consumación, así como la continua lucha por la independencia en Puerto Rico. Es Juan Mari Bras, el único ciudadano puertorriqueño. También Rubén Berrios pronunciando un discurso. En palabras de Fidel Castro, es la latinoamerica que Bolívar y Martí soñaron.
Fue la condena del Lyceum de la Habana y el Lawn Tennis Club en los años cuarenta, cuando se reunieron para resolver el problema del “guayaberismo” pues para ellos no era un atuendo respetable o atractivo, era de mal gusto, cosa de guajiros. También fue el savoir faire de la federación de mujeres cubanas en El Quitrín, mientras duró. Es el día de la puertorriqueñidad. El atuendo predilecto del Rey Felipe en Cuba y Colombia, mientras viste de traje y corbata en Pe Erre. Es la historia de Sancti Spiritus en Cuba, de Yucatán en México, de la República Dominicana, de Puerto Rico, de Venezuela. La shirtjac del Caribe anglo. Es la nostalgia insaciable de los que se fueron. Es un juego de dominó en la fiesta familiar. También el café Versalles de Miami. La víctima de la cuenca del Caribe como zona de sacrificio. Esa es la guayabera.
Ahora, la guayabera de Yayi es uno de varios esfuerzos por rescatar el ecosistema del diseño en la Isla. Es un must no solo por lo que representa, sino por lo que es: hecha en Puerto Rico.
Lobo con China Gíbaro: lo jíbaro, está trending
Cuando mi abuelo Pablo López Berrios sonaba Jíbaro hasta el hueso durante nuestras visitas familiares a Naranjito, nunca imaginé que ser jíbaro sería tendencia. Irónico, pues parte de lo que enseño en la universidad es cómo se crean las tendencias y por qué las seguimos.
No existe diferencia entre la tendencia y el meme. La tendencia es por definición memética. Por eso, cuando se estrenó el video El Club, en otra videollamada con Ricardo, este me suscitó la curiosidad sobre qué pasaría con ciertos símbolos que aparecen en el videoclip, particularmente el look de jíbaro inmortalizado en las fotografías de Jack Delano frente a los atuendos “jíbaros” que vende Walmart para celebrar el día de la puertorriqueñidad en las escuelas. Mi respuesta ante su preocupación fue, miremos los memes.
Pintura de castas con todas las 16 combinaciones, Anónimo. Museo Nacional del Virreinato, Tepotzotlán, Mexico
La palabra jíbaro cargó por mucho tiempo connotaciones negativas. Desde la visualidad, es imposible ignorar su aparición en las pinturas de Casta, hechas durante el Virreinato de la Nueva España al que Puerto Rico perteneció. Gíbaro, es el descendiente de Lobo con China. Lobo desciende a su vez de Salta atrás y Mulata. Mulata desciende de Español con Mora. Salta atrás de Chino con India y Chino desciende de Morisco con española que es a su vez hijo de Mulato con española. Jíbaro en teoría lleva en su sangre las tres razas en una larga sucesión de mestizaje. En teoría, pues las Pinturas de Casta no reflejan la realidad de su contexto histórico, si no, un intento de clasificación racial con el objetivo de evitar la movilidad social. Curiosamente de Chino en adelante ningún niño calza zapatos exceptuando al Calpamulato, ahí “mejoró la raza”.
Luis Paret y Alcázar, Autorretrato, 1776.
En el Puerto Rico del siglo XVIII, el pintor español Luis Paret y Alcázar realizó un autorretrato vestido de jíbaro. Paret y Alcázar, castigado por su mala conducta, fue desterrado a la Isla. ¿Para qué hizo el autorretrato? para que el Rey Carlos III se apiadara de su situación y pusiera fin a su destierro.
Según David Arnold el imaginario tropical construido por los europeos además de ser un sitio repleto de riquezas, era un lugar de muerte. Así, como apunta Mariseille Meléndez, un español (europeo) desnudo o mal vestido, es un superviviente. El autorretrato de Paret y Alcázar no solo representa sus destrezas de supervivencia, sino, la prueba de que su destierro fue una sentencia a muerte de parte del rey. Más allá de la intención del artista, de acuerdo con Ilenia Colón Mendoza la pintura establece una larga tradición iconográfica de la representación del jíbaro.
Colón Mendoza destaca que entre los siglos XVIII y XIX se produjo la formación del jíbaro como un ícono de la identidad cultural de la mano de la literatura. Mientras, los relatos españoles del jíbaro, lo describían como incivilizado, vago, lleno de vicios e indomable. La simplicidad de su vestido era para los europeos una evidencia más, del aspecto incivilizado del campesino.
La figura del jíbaro es ubicua en Puerto Rico y así como la guayabera encierra una serie de contradicciones. En el imaginario colectivo, es la falsa imagen explotada por el Partido Popular Democrático, partido que comenzó con una agenda que apuntaba a la autonomía bajo el lema pan, tierra, libertad y que gradualmente desembocó en la formación del actual Estado Libre Asociado. Por mucho tiempo fue la palabra que empleaban muchos para calificar a una persona de ignorante pero también sinónimo de orgullo en figuras como Andrés Jiménez El Jíbaro o la canción Jíbaro soy de Raphy Leavitt y su Orquesta La Selecta.
Hoy, ser jíbaro es trendy.
Hace aproximadamente un año varios de mis estudiantes fueron muy enfáticos al destacar la importancia de vestir on theme para un concierto. Es algo que se está haciendo hace tiempo. Si el álbum de Rauw Alejandro se titula Saturno, entonces el tema es Space Age me explicaron. Ahí radica la preocupación expresada por Ricardo en la videollamada. Si el tema en Debí tirar más fotos es la cultura puertorriqueña, nuestra nostalgia y nuestros símbolos, ¿qué puede evitar la apropiación cultural ante esta reciente tradición de los asistentes a un concierto si la fama de Bad Bunny es global? ¿Cómo vamos a reaccionar cuando inevitablemente ocurra?
Quien me conoce sabe que para mi el meme no solo es señal de una tendencia en curso sino que es la forma más básica y democrática de crítica. Desde el 5 de enero una cantidad incontable de memes surgió alrededor del álbum, unos más críticos que otros y muchos que reflejan la misma preocupación esbozada arriba. Cualquiera que haya estado navegando el internet durante los últimas semanas puede haberse topado con los fit inspo para la serie de conciertos que ofrecerá Badbo en su residencia en el Choli. Para bien o para mal, lo que nuestras instituciones construyeron como traje típico está en el moodboard.
Traducir una tendencia: lo que le pasó al punk y después al reggaetón
El trabajo de un cool hunter y un trend forecaster es identificar dónde surgen las tendencias y traducirlas para el mundo. Las tendencias las generan los innovadores. Un innovador puede ser cualquiera que en términos de estilo pertenezca a un grupo muy reducido de personas. Un grupo tan raro o tan normal que pasa desapercibido y que no encaja dentro del 97.5% de la población pero genera las primeras señales de los cambios que serán adoptados por esa mayoría.
Una tendencia puede o no ser traducida por un cool hunter o un trend forecaster. Lo cierto es, que la práctica común consiste en insertarse dentro de unos de estos grupos, documentarlo y ofrecer esas estéticas a las marcas para que las traduzcan al mercado masivo. Depredación y extractivismo en su máxima expresión, o no. Cuando estas manifestaciones no son instrumentalizadas por las marcas atraviesan un proceso complejo que va de la mano de los medios de comunicación y la opinión pública. Las redes sociales también cumplen un rol importante.
Cuando surgió el movimiento punk su estética era provocativa, sexualmente explícita, vulgar, chocante. Dick Hebdige plantea que,
En especial, se recurrió a la iconografía subterránea del fetichismo sexual, con los previsibles efectos. Máscaras de violador y trajes de látex, corpiños de cuero y medias de malla, zapatos con tacones de aguja inverosímilmente afilados, toda la parafernalia del bondage -cinturones, correas y cadenas- fue exhumada del tocador, del armario y de filme pornográfico y sacada a la calle, donde mantenía sus connotaciones prohibidas. Algunos punks jóvenes llegaron a vestir gabardinas sucias -el más prosaico de los símbolos de «perversión» sexual- para expresar así su desviación en términos convenientemente proletarios.
Lo anterior ocurrió en los años setenta. Quienes crecimos en el Puerto Rico de los noventa recordamos bien el canal de los videos musicales. El único espacio en el que sonaba el underground cuyos videos musicales al estilo del soft porn podían ser vistos a cualquier hora junto a cintillos que leían mensajes de gente que buscaba pareja y otras cosas.
Tanto el punk como el reggaeton underground se hicieron mainstream por medio de lo que Hebdige llamó incorporación. Según él, hay dos formas de incorporación: la mercantil y la ideológica. La primera ocurre porque “Toda nueva subcultura establece nuevas tendencias, genera nuevos looks y sonidos que retroalimentan las correspondientes industrias” entiéndase publicidad, la industria musical, retail y otras. La segunda, la ideológica, se da a partir de los medios de comunicación que amplifican los “brotes de histeria” provocados por las subculturas y trivializan la otredad en el proceso. De hecho, “la representación de las subculturas en los medios las muestra más y a la vez menos exóticas de lo que realmente son”. Cuando todo es escandaloso, nada puede ser escandaloso. Así se insertan en lo mainstream. Cualquiera que en su vida haya entrado en Forever 21, Tik Tok, Instagram o cualquier otro rincón del internet conoce la facilidad con la que se vende identidad con el sufijo core.
Cuando en 2002 Velda González alzó la voz de alerta contra el reggaetón, el outfit lo comprabas en Demo si podías costearlo o en Infinito, Click o Kress. Si el look parecía sacado de Amigas y Rivales, mejor. Hoy, podrías encontrar algo así de sexy entre los diseños de The Mob Studios aunque la sugerencia de una tik toker está “inspirada” en Albizu. ¿Será este el comienzo del Jíbaro-core, el Albizu-core y el Betances-core? De serlo, como con todo en la moda, debemos prepararnos para la neutralización de todo el aparato discursivo que rodea a estas figuras, pues ante estas preocupaciones la fkn moda, como hija favorita del capitalismo nos va a virar los ojos.
Este no es un ensayo prescriptivo
Quien me haya leído antes, sabe que hace rato me desvinculé del carácter prescriptivo que caracteriza la escritura de moda. Creo firmemente que el consumidor sabe lo que quiere y dónde puede encontrarlo. Sin embargo, el ritmo al que se ha multiplicado el mismo tropo de la semana de la puertorriqueñidad y del jibarito caricaturizado de Walmart, con ropita blanca y pañuelito rojo (una mentira repetida mil veces) me alarma. Después de todo, aunque recurrió a la iconografía del jíbaro, en el moodboard de Bad parece que están Hector Lavoe y el Puerto Rico de los setenta, los ochenta y los noventa. Es decir, el artista y su equipo han sido muy cuidadosos con la imagen que están construyendo alrededor de la producción musical. Desde esa perspectiva, mirar las obras de Miguel Pou Becerra, una fotografía de Jack Delano o mejor, fotos del álbum familiar para honrar a mami y papi resultaría más interesante. Seguramente en el proceso descubrimos que el fit perfecto está en una tienda vintage.
Este no es un ensayo prescriptivo. Es una invitación a apoyar marcas locales que honran la iconografía boricua desde el respeto y la nostalgia que poco tienen que ver con construcciones sacadas de contexto en favor de una mercantilización numérica de la identidad. Las recomendaciones a continuación varían en su rango de precios pues la mayoría de las marcas operan por pedido con ediciones limitadas y ahí radica su magia.
Me gustaría comenzar con una marca que encierra la irreverencia de la juventud y la transforma en interés por la iconografía nativa: Gallina. De entrada, recomiendo los Taíno Shorts y la PR Crop, que comienzan en precios módicos. La marca también ofrece piezas presentadas exclusivamente en Paseo Pasarela, un evento pensado desde la horizontalidad y la decolonialidad que ha cambiado el paradigma de la moda en Puerto Rico. La colección Doble paso en el cañaveral presentada al son de La Zafra de Richie Ray y Bobby Cruz, explora el contexto “en que las compañías azucareras dominaban la Isla”. Con técnicas de manipulación y teñido textil, Diego Barea creador de Gallina, profundiza en la caña como elemento de explotación de los recursos del archipiélago para el enriquecimiento de compañías extranjeras (Lo que le pasó a Hawaii) sin caricaturizar la figura del trabajador de la caña.
Charm Silla Marquesina Monobloc de Objeto Setenta.
Por otra parte, si lo tuyo es el blinblineo pero reconoces que “ya no estamo’ pa’ la movie y las cadena'“ la Silla Marquesina Monobloc de Objeto 70 es para ti. Delicada, discreta y con la dosis precisa de nostalgia, el charm exude la sencillez de nuestros abuelos sin sacrificar el orgullo. Hecho por pedido, tarda de 4 a 6 semanas en producir por su compromiso con la sostenibilidad y solo se produce en plata 925 y oro 18 kilates. No esperes a vérsela al Beno pa’ pedir la tuya.
Si te conmovió la nostalgia jíbara, existen varias marcas hechas en Pe Erre que lo trabajan desde una perspectiva digna y con respeto. Pa’ los que van al concierto en pareja, les recomiendo el Rita Dress y la MARTI Shirt de Yayi Pérez, elegancia montuna por excelencia con la comodidad pa’ bailar tooooooooodaaaa la noche. El Lina Top y el Ava Jumpsuit de Sally Torres Vega, el Sylvia Slip Dress de Aida Studio y el Lolita Wrap Dress de MUNS son lo que se habrían puesto las nenas lindas de las fotografías de Jack Delano.
Todo sabemos que DTmF puso a todo Puerto Rico como Filiberto Ojeda en esa linda foto que irradia gozo revolucionario. Si estás pueste pa’l revolú entonces la Get out Yankies T-shirt de Infame es para ti. La marca está trabajando varios modelos perfectos para cuando suenen Lo que le pasó a Hawaii, Turista y Bokete.
Para quienes no hay revolución sin autocuidado y eco feminismo, el trabajo de Amanda Forastieri recoge todas esas cualidades desde la tierra misma. Si del concierto se trata los bikinis de Amanda Forastieri son pa las que perreamos solas. Están hechos con t-shirts rescatadas y elástico recuperado de otras piezas. Son hechos por pedido en tamaños que van desde XS al XL.
Como en algún momento observó Jesús Colón: “A la bullanga latina le gusta el brillo” y nadie te hará brillar más que Hector Omar. Yo, que cargo un lado bullanguero te aseguro que las camisas con estampado de gallo de la colección Romeo son un must, pero si tuviste un punto ocho o un tercel, el jacket de la bandera como la que cargan tus abuelos en el retrovisor es la pieza para ti. Si esperas un poquito, puedes cachar algo de lo que está cocinando con Eclíptica Isla y te aseguro que no te vas a decepcionar. Al final del día, todas estas recomendaciones son una inversión pa’ que después no digas debí comprar diseño local las veces que pude.